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Así fue Boombastic Asturias 2025

Boombastic Asturias 2025 arrancó en La Morgal los días 17, 18 y 19 de julio con una edición marcada por cambios en la organización, un recinto reorganizado y un cartel que apostó por mezclar lo urbano, lo pop y la electrónica. Desde primera hora del jueves el flujo de asistentes fue constante, y el recinto funcionó como un pequeño pueblo temporal: colas razonables y un ambiente animado. Con el atardecer llegaron los primeros grandes nombres y la sensación clara de que el festival venía preparado para tres jornadas intensas.

Día 1. El primer día tuvo algo de “volver a empezar”. Nueva distribución, nueva cúpula luminosa dominando el recinto, y un escenario muy amplio. A media tarde, mientras aún se ultimaban los ajustes de sonido, la gente ya se adueñaba del suelo como si fuera su casa temporal. Cuando Trueno salió, el público reaccionó como si se hubiese abierto una compuerta. El argentino mezcló protesta, amor y nostalgia con soltura, y por momentos el rap se volvió casi ritual: miles de voces siguiendo cada golpe de bombo. Y después llegó Bad Gyal, dejando claro que el festival empezaba fuerte. Visuales hipnóticos, ritmo sin pausa y un show que prendió la noche desde el primer segundo.

Día 2. El viernes fue el más festivalero en esencia. Las actuaciones fueron una montaña rusa agradable: urbano, pop, electrónica y esos ratos mágicos en los que un DJ secundario te regala el mejor momento del día. Estopa consiguió unir generaciones con un concierto que parecía sacado de un verano infinito. Residente rompió el recinto con una actuación visceral y contundente, Steve Aoki elevó la noche con una sesión explosiva que convirtió el festival en una fiesta electrónica y Lucho RK completó la jornada con su estilo urbano fresco y cercano.

Día 3. El último día tenía un aire especial. No era solo un final de jornada; se sentía el cierre de una etapa del festival en Asturias. Nadie quería marcharse. Nicky Jam repasó sus grandes éxitos con un público entregado, Emilia ofreció uno de los directos más cuidados y modernos del fin de semana, Gordo empujó la madrugada con una descarga electrónica intensa, Khea aportó su sello trap, Enol jugó en casa con un recibimiento especialmente cálido y Marina Reche aportó el toque más melódico y emocional para equilibrar la noche.

Cuando las luces se apagaron el 19 de julio, quedaba ese silencio típico del post-festival: restos de purpurina en el suelo, vallas desmontándose y la certeza de que Boombastic 2025 había cerrado mucho más que un fin de semana. Con este cierre, el festival se despidió dejando una edición sólida y variada. Con ganas de Boombastic 2026 ¿Nos vemos allí?

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